La ingesta de sodio, más que la hipertensión, induce la activación de células inmunes circulantes y su infiltración renal
El tratamiento antihipertensivo mostró la persistencia de la alteración en los mecanismos inmunes aún cuando la presión desciende a niveles normales, indicando que el exceso de sal es capaz de modificar la respuesta inmune por sí misma.